heridas de guerra

Heridas de Guerra

Ahora les contaré una cosa muy interesante sobre los hombres machos. Nosotros no andamos por el mundo con una pañalera o un botiquines para cuidarnos de un accidente. Cuando un hombre real comienza a sangrar, lo que hace es chuparse las heridas y secarse la sangre y seguir adelante, a la vieja usanza, sin perder el tiempo o podría perder la caza del día.

Sin embargo, es la obligación de un caballero preocuparse por la salud de su mujer. Tiene que tener esa sangre fría para saber qué hacer cuando su hijo se cae en la bicicleta. Debe estar al pendiente todo el tiempo de la salud de su familia, ¿por qué? ¡Porque eso es un hombre!

Les contaré una anécdota que me ocurrió la semana pasada:

Me encontraba viajando en mi moto, porque a mi me gusta sentir el aire en mi rostro y la libertad en mi camino cuando de repente entré a una glorieta, una rotonda absurda que colocan para que los coches den vueltas a lo tonto y decorar el camino con arbustos seca y pasto muerto porque el gobierno no tiene presupuesto para pagar que lo rieguen.

Mientras daba la vuelta ocurrió que el piso tenía graba suelta que habían dejado caer de un camión que supuestamente se encontraba arreglando esa glorieta, sin embargo no había ni un señalamiento que me permitiera disminuír la velocidad a tiempo, por lo que resbalé y fui rozando el suelo con mi cuerpo. Por supuesto no fui el único y pronto me daría cuenta de ello.

Cuando me levanté me di cuenta que mi chamarra de cuero había protegido mis brazos y que mis guantes habían cuidado mis manos, no así con mi pierna que había sido cortado por el roce con el pavimento, sin embargo al mirar a mi alrededor me di cuenta que también una chica se había resbalado en su bicicleta. Al ver que era una chica de unos 15 años olvidé mi pierna sangrante y me acerqué a ella para preguntar si estaba bien o necesitaba ayuda.

Me di cuenta que estaba lastimada y en lugar de intentar moverla, le dije a todo el mundo que se hiciera para atrás, justo como había aprendido en un curso de primeros auxilios que me proveyó la empresa Resbter. Habiendo hecho eso, llamé a la cruz roja para que le dieran una atención completa, ya que yo por mucho que sepa de primeros auxilios no estoy capacitado para ayudar en un trauma.

Cuando llegó la ambulancia la atendieron y al ver mi pierna me preguntaron si necesitaba atención médica, yo sólo les pedí desinfectante para que no le pasara nada a mi herida y seguí mi camino sin pedir un agradecimiento, una venda, ni nada. Porque ¡eso es lo que hace un verdadero hombre!